El proceso de individualización en la sociedad global: Análisis epistemológico desde los referentes de la dialéctica de lo concreto y teoría crítica

Por: Víctor Hugo López Llanos

Ante el actual proceso de globalización muchas de las estructuras que conocíamos antes están sufriendo un proceso de transformación: El Estado, la gobernabilidad, la democracia y la propia sociedad están padeciendo cambios drásticos en los valores que antes los caracterizaban y les otorgaban razón de ser.

Por ejemplo, el Estado hoy se encuentra en tela de juicio debido a que la soberanía y la legitimidad que lo conforman quedan en el entredicho, esto es por el rol que juega en el panorama global el nuevo poder trasnacional, las instituciones internacionales y la lógica del mercado, la democracia se encuentra cada vez más deslegitimaba, la gobernabilidad diezmada, y la sociedad, (en la acepción de lo civil), como ese campo en donde antes se reproducía el rasgo de comunidad y responsabilidad social se ha ido cambiando radicalmente por el sentido de individualidad e interés personal.

Si bien en cierto, que el argumento anterior brota el debate y el análisis, sobre todo si nos situamos ante el referente latinoamericano, considero que no hay que dejar de lado las transformaciones que sufre la sociedad actual ante los procesos de globalización.

Es por ello que en el presente texto se aborda de manera general la problemática que trae consigo el proceso de individualización en la sociedad global; se establece a grandes rasgos cuáles son los factores por los que brota, endeble o sólidamente, los procesos de individualización de la sociedad. Así como también se hace una justificación e interpretación epistemológica a partir de los textos: Teoría Crítica de Max Horkheimer y la Dialéctica de lo Concreto de Karel Kosik

Partiendo desde el concepto moderno de sociedad que muchas disciplinas de las ciencias sociales definieron como herramienta para explicar los fenómenos acontecidos históricamente (dialéctica del conocimiento).

Posteriormente, se aborda el rol que juegan las nuevas instituciones de la motivación y el deseo que promueve el mercado, además se establecen una serie de preguntas medulares, que aunque no se responden en este texto, busca sedimentar el debate y la reflexión sobre el proceso de individualización en la sociedad global.

La Sociedad, ¿Individualizada?

En sociología, la descripción empírica al concepto de sociedad estructurada, se describe en la forma en que los objetos societales adoptan sistemas de comportamiento y de relación entre los individuos.

Los individuos, adquieren a través de su existencia experiencias moduladas a través de normas morales y religiosas; así como diferentes esquemas de comportamiento que confeccionan su relación con la política, la economía, la tecnología y ahora recientemente con la ecología.

No obstante, la sociedad civil sufre cambios drásticos paulatinos que dan brecha a otros tipos de comportamiento, esto debido a muchos factores que dependen desde el punto de vista de la disciplina de quien lo observa y lo explica.

Por ejemplo, los economistas afirman que la sociedad cambia dependiendo de las revoluciones económicas que se efectúen en los medios y en los sistemas de producción, ya que el valor de los objetos, demandan en los individuos ofertas para ser consumidos.

Por otro lado, los politólogos que estudian los aparatos del poder, consideran que la relación del Estado con la Sociedad, crean en los individuos modelos de conducta, a través de la regulación y aplicación de la ley y las instituciones que coaccionan la vida de la sociedades modernas.

Los antropólogos e historiadores consideran a la cultura como el eje transversal de la conducta, ya que según sus aportaciones el hombre nómada se convirtió en un ser ecuánime, creando civilizaciones, en donde el esquema de producción agrícola demandaba y creaba las condiciones necesarias de subsistencia a largo plazo.

Posteriormente, el nacimiento de la sociedad industrial, aceleró en gran medida el sistema de reproducción social que incitaba a los individuos a mecanizarse para domar a las maquinas, y así establecer un discurso de vida digna y satisfactoria. Para terminar con una sociedad de la información o del conocimiento, en donde las principales técnicas de asociación e interacción están enmarcados en el uso de las nuevas tecnologías, sea para el caso para comunicarse (chat), para informarse (blogs, revistas electrónicas), para participar en los asuntos políticos (redes sociales) o para entretenerse (cine digital, videojuegos) y para entablar relaciones de producción mercantil y movilidad financiera.

Por lo tanto, el individuo y la sociedad en general está sufriendo un proceso de individualización, y por primera vez en su historia, las personas se están convirtiendo en lo que realmente son: Sujetos aislados, con experiencias propias que sólo se relacionan entre sí, para satisfacer necesidades esenciales y fabricadas, tanto política, fisiológica y económicamente.

Si bien es cierto que para los estudiosos de las ciencias sociales, el concepto de sociedad continúe estando asociado a los espacios de participación política, en la actualidad, se ha convertido en un término que se encuentra en tela de juicio, esto es gracias a las nuevas características que la globalización le impone a la vida sociopolítica.

Históricamente y como producto de la modernidad, la sociedad ha sido acuñada por una serie de características que le dieron sentido y razón.

El primer acercamiento lo encontramos en Aristóteles, con el término societas civiles, traducida al griego como Kononia Politike que significa comunidad política, posteriormente Hobbes y Kant utilizaron el término como sinónimo de Estado. Fue hasta Hegel que hizo una diferencia clara entre Estado y Sociedad Civil.

En las famosas triadas hegelianas sobre la ética, identificó tres instancias de interacción humana: “La primera relativa a los vínculos sanguíneos y el efecto mutuo que deriva en la construcción de los lazos humanos (La familia), otra ligada al ámbito de las relaciones socio-económicas derivados del mundo laboral y mercantil (Sociedad Civil), y la última ligada a los espacio de deliberación y decisión política”. (Ruslan, 2010: 92).

A partir de los anteriores argumentos, la sociedad adquiere el sentido del lugar donde se dirimen los conflictos de interés público, por lo tanto, es aquí en donde la sociedad adquiere el rasgo de lo civil, por los mecanismos de participación política, de reproducción económica, de procesos civilizatorios basados en la ética y en la religión, conformada principalmente por individuos que mantienen identidad y un modo de sociabilización. No obstante, todo lo expuesto anteriormente ha sido cambiado drásticamente por los efectos generados por la globalización.

Esta nueva realidad genera diversas interrogantes, por ejemplo: ¿Cuál ha sido uno de los principales factores por el cual la sociedad ya no se considera como un lugar en donde se reproduce el sentido de comunidad y responsabilidad social?, ¿La identidad del consumismo es uno de los principales factores por el cual la sociedad se haya individualizado y atomizado?, ¿Puede existir una sociedad individualizada involucrada en los ámbitos de la política, la economía, la ecología y la cultura en la era global?, ¿Es el individualismo la forma en la que actualmente se expresa la sociedad?, ¿Cuáles son los factores que detonan el proceso de individualización de una cierta sociedad global?, ¿Cuáles son las nuevas identidades que se generan los individuos a través de una sociedad- individualizada- globalizada?

Considero que uno de los argumentos principales que pueden acercarnos a responder estas interrogantes, pero que sobre todo explique este fenómeno, parte de la idea de que la individualización es una mutación sociológica global próxima a lo que Castoriadis denomina “significación imaginaria central”, cuyo resultado es sinérgica de organización y significado, de acciones y valores que adquieren los nuevos sujetos en una sociedad individualizada, en otras palabras, la individualización es un producto histórico generada por la globalización.

No se pretende mostrar a la individualización como un producto de la flexibilidad laboral, ni como el resultado de las transformaciones a la familia tradicional, ni mucho menos como un cambio radical de conciencias, sino más bien analizar y reflexionar a la individualización a través de las nuevas modalidades de sociabilización por medio de los nuevos esquemas digitales de comportamiento y de las nuevas generaciones de las llamadas “identidades liquidas” (Bauman, 2005:99).

Entendiendo a la individualización, (para los efectos de esta investigación), como la manera en el que la sociedad se organiza y orienta su manera de gestionar sus comportamientos.

Es ahora y no antes, cuando en la sociedad de esta “segunda modernidad” (Ulrich Beck), y los individuos que la conforman han dejado de actuar en la rígida estructura política, económica y cultural que modulaba a la sociedad.

Ahora la sociedad cada vez más demanda elecciones privadas posibles, el mínimo de austeridad y el máximo deseo.

Aunque lo anterior parezca una afirmación obtusa y poco objetiva, me atrevería a decir que los procesos de individualización se generan a partir de la lógica de las nuevas instituciones de la motivación y el deseo generadas por el mercado, fortalecidas y reproducidas en los sistemas democráticos, en la medida en que las nuevas instituciones incitan a la participación de la política, de la ecología y de los medios sustentables, habilitan el tiempo libre (a partir del outsourcing y de los nuevos contratos laborales con fecha de caducidad), fomentan el ocio en el entretenimiento (cine, videojuegos, museos interactivos, música homogénea), se refuerza la multiculturalidad digital (redes sociales) y se incita a la psicologización de la moda efímera como nueva forma sociabilización individual.

En otras palabras la sociedad poco a poco se está convirtiendo es una especie de comunidad autogestiva, individualista de sus necesidades y deseos. A simple viste, las sociedades globales adquieren nuevos valores hedonistas, por ejemplo: el respeto a las diferencias, culto a la liberación personal, el relajamiento, al humor a la sinceridad y a la libre expresión, es decir, la esta nueva sociedad que se está reconstruyendo, re-significa el sentido de autonomía y de la libre autogestión, dejando atrás las insostenibles y viejas expresiones de voluntariedad sistemática de los viejos regímenes autoritarios, no solo en México, sino en gran parte de la región latinoamericana y el resto del mundo.

Por otra parte, en el siglo XXI, diversos valores morales y políticos han traído consigo cambios importantes, tanto en la forma de estructurar la vida política de una sociedad, así como de organizar los esquemas socioculturales de los endebles Estados-Nacionales.

El rasgo de la libertad, ha quitado la idea rigorista de las expresiones singulares de las sociedades modernas, de las décadas de los 60’s, 70’s, 80’s y 90’s del siglo XX. Las prácticas rígidas de la vida política, productiva y moral han desaparecido, o en el mejor de los casos están en proceso de defunción.

El viejo ideal moderno de subordinación a lo individual a las reglas racionales de la colectividad, se encuentran en el entredicho, o están siendo pulverizadas por el ejercicio de la libertad, de la movilidad y de la vida cibernética, o en palabras de Lipovetsky: “pour la nouvelle vie à la lettre qui produit hyper-modernité”, (por la nueva vida a la carta que produce la híper-modernidad) (Lipovetsky, 2003:64).

Ya que ahora el nuevo ideal posmoderno de la individualidad se materializa en la transformación de los estilos de vida, encaminada a la vida de consumo, y en ese sentido, esta actividad ha permitido, paradójicamente, el desarrollo de los derechos, de los deseos y placeres de los individuos.

Análisis Epistemológico del Proceso de Individualización

Para abordar el tema del proceso de individualización en la sociedad global, es necesario delimitar y justificar el campo teórico epistemológico que dará a esta investigación el carácter de científico, o al menos dar resultados y aportaciones inter-subjetivas que se acerquen al fenómeno estudiado.

Las diferentes teorías que se abordaran para explicar el proceso de individualización, considero que las posturas epistemológicas que mejor se adoptan para interpretar dicho fenómeno son en especial los textos de Teoría Crítica y la Dialéctica de lo Concreto.

Considero que el proceso de individualización guarda en sí mismo, en su explicación y en su interpretación diferentes contradicciones que se contrastan con la realidad, sobre todo cuando es analizada la sociedad desde el ramo de lo civil, ya que se niega el sentido de la comunidad y de la responsabilidad social.

Sin embargo, existen otras interpretaciones que explican a partir de variables tangibles dicho fenómeno. A partir de la flexibilidad laboral, de la re- estructuración del Estado, y de las nuevas instituciones que genera el mercado y la democracia como única forma de relación entre los individuos.

Algunos estudiosos sobre el tema se atreven a explicar dicho fenómeno desde metodologías positivistas, esto con la finalidad de clasificar sus aportaciones, el sentido de la objetividad y de la cientificidad, pero lo único que han mostrado en sus investigaciones son aportaciones abstractas, endebles, y a menudo con preposiciones deducidas alejadas de la realidad. Por lo tanto “si existe la contradicción entre experiencia y teoría hay que desecharla” (Horkheimer, 1974:224).

El sistema teórico para analizar e interpretar el proceso de individualización, considero que debe existir una cierta armonía excluyendo la contradicción, los componentes superfluos, abstractos y unívocos.

Es decir, para explicar el proceso de individualización se debe de dejar de lado la interpretación positivista-matemática, pues considero que para el estudio de la sociedad, no sólo debe ser estudiada a partir de objetivaciones deductivas, ni mucho menos quedar reducida a elementos lógicos, sino que pueden ser comprendidas a partir de la ligazón con los procesos sociales reales. Pues la sociedad debe ser entendida como un espacio que se reproduce en el tiempo, pero sobre todo como un ente cambiante en constante transformación. Por lo tanto “el conocimiento social es un proceso intra-científico, es decir, tiempo y tipo de sociedad” (Horkheimer, 1974, 230). De manera que el proceso de individualización no hay que explicarla bajo el rasgo de la lógica, sino más bien hay que comprenderla a través del método dialectico crítico (Kosik, 1984: 36).

Pero para que este fenómeno pueda ser explicado críticamente es necesario que la explicación misma sea situada desde el terreno de la praxis revolucionaria, no asociando a la praxis revolucionaria con los viejos grupos proletarios, sino con los nuevos sujetos de la política, estos son: Los ciudadanos convertidos en actores de sus intereses y bienes colectivos.

Por lo tanto para obtener conocimiento, tal como lo afirma Kosik, debemos partir de la descomposición del todo y comprender a la sociedad desde su unidad particular-individual, pues a través de esta descomposición podremos interpretar el fenómeno (individualización) y la esencia (individuo) y mostrar su coherencia interna. Solamente de esta manera podremos llegar al mundo de la realización de la verdad y desmantelar el mundo de la pseudo-concreción con el que rodea a la sociedad en el rasgo individualista en relación con las nuevas instituciones de la motivación y el deseo que promueve el mercado.

Por otro lado, en el apartado anterior establecí que el proceso de individualización es producto de una mutación sociológica generada a través de los cambios económicos que se suscitaron a lo largo de la historia, principalmente desde la caída del muro de Berlín y el nacimiento de lo que se conoce como globalización.

En este sentido y para logar la tan afamada objetividad es necesario ubicar al individuo en la historia y en el contexto en el que se promueve su individualización, y junto con ello, los nuevos procesos de sociabilización con las nuevas estructuras. En otras palabras, el individuo y la sociedad son elementos móviles que se transforman y adquieren nuevos rasgos de relación a través de la historia, pero esta movilidad no se da solamente por cuestiones físicas, biológicas o sociales, sino también por las cuestiones materiales.

Por lo tanto si el individuo es un producto de la historia y de lo social, la observación y comprensión de su praxis revolucionaria, nos conducirá a que la realidad sea comprobada a través de la teoría materialista del conocimiento abogando por la observación de la sustancia entendiendo a ésta “como la cosa en movimiento” (Kosik, 1984: 41).

De ahí que los fenómenos que se estudian en la sociedad (y en este caso el proceso de individualización) no solamente debe reducirse a simples hipótesis lógicas-reduccionistas, sino que deben ser estudiadas por la cosa (sociedad) en movimiento. Ya que: “El movimiento de la cosa a través de la observación sensible a lo racional es el método de la dialéctica de la totalidad concreta (…) Ejemplo: Estudiamos el movimiento y relación sujeto-objeto, la totalidad y la contradicción, la esencia y el fenómeno” (Kosik, 1984: 43).

De manera que para poder analizar esta nueva realidad de la sociedad es necesario contemplar y partir de la totalidad como un todo perfectamente estructurado y dialectico, en el cual puede ser comprendido racionalmente cualquier hecho.

Por lo que nuestro método científico para explicar el proceso de individualización en la sociedad global será mediante el estudio de la realidad concreta que se desprenden a través de los fenómenos históricos. Analizada y cosificada a través de la teoría materialista del conocimiento y desde la propia historia.

Por otro lado, considero que para analizar a la sociedad y el individuo bajo los procesos globalizatorios es necesario generar una nueva especie de conocimiento originario del individuo “entendido como la soberanía creadora del pensamiento” (Horkheimer, 1974:252). Este nuevo tipo de pensamiento debe corresponder a un conjunto de relaciones que responde a sus necesidades colectivas y privadas. Ya que el individuo, como lo hemos mencionado, acepta su mundo en el que ha sido arrogado, pero también lo modifica y lo persiste gracias a su praxis revolucionaria. “Por lo tanto, la producción humana contiene algo de sistemático, en la medida de que el hecho, que para el individuo se agrega exteriormente a la teoría, es producido socialmente. Este hecho debe estar presente en la razón” (Horkheimer, 1974:259).

No obstante, para el explicar el proceso de individualización no solamente debemos quedar en la limitante de la historia, sino también es necesario ubicar las contradicciones en el sistema de relaciones de los individuos con los demás entes, principalmente con la economía (división del trabajo y medios productivos), por la propia sociedad (clases o estratos sociales), las cuestiones culturales (la moral, las costumbres y la identidad) y por la política (El Estado, el gobierno y las leyes). Lograr ubicar las contradicciones de estos entes y como factores del proceso de individualización, sólo lo podremos alcanzar mediante el comportamiento y el pensamiento crítico.

Justamente este tipo de pensamiento nos ayudará a confrontar el pensamiento burgués, pero sobre todo contrastar el proceso de individualización como un producto del capitalismo y de las nuevas instituciones y lógicas del mercado globalizado. De esta forma conjugaremos el aspecto de la teoría crítica en la relación con la praxis de los individuos, de la sociedad civil y de los procesos globalizatorios.

En este sentido, y justo como lo afirmó Castoriadis debemos de comprender a la sociedad como composición de individuos, y no como un sistema de individuos. De tal manera que el individuo es la fábrica por esencia de la propia sociedad.

Por lo tanto, al momento de comprender a la individualización como producto histórico-social y como una endeble transformación o tendencia a la separación de las instituciones que antes le daban razón de ser, es importante postular la necesidad del ser de la sociedad. Ya que la propia sociedad sigue siendo ese espacio real e imaginario que se instituye propiamente a sí misma, y por eso crea diferentes formas de sociabilización.

De forma, que la individualización no es la destrucción de las esferas de relaciones, ni da origen a individuos atomizados y egoístas de sus propias pasiones e intereses, sino que la individualización está generando y autoafirmando al individuo como lo que realmente siempre ha sido: Un individuo aislado, con vida y experiencia propia, que sólo en su necesidad de subsistir en sociedad se relaciona con el otro, desprendiendo diversos valores y acciones políticas, económicas, éticas y civilizatorias.

En palabras de Castoriadis: “Por lo tanto, la necesidad de postular otro nivel de ser, lo histórico-social, el imaginario social como instituyente, campo de creación, dé formas que surge cuanto existe una multiplicidad de seres humanos, pero inobservable en sus orígenes pues nunca encontraremos seres humanos más que sociabilizados” (Castoriadis, 2004: 37).

Bajo la lógica de Kosik y Castoriadis, la dicotomía individuo/sociedad no existe entre ellos una contradicción o desaparición de algunos de ellos, ya que el individuo como materia única y monolítica sigue siendo la representación concreta de la sociedad y el aparato fenoménico es la sociedad, con temor a equivocarme, podría afirmar que entonces la sociedad es la representación esencial de los individuos en su forma concreta. “Es así porque el individuo es un producto de la sociedad, una fabricación social mediante la cual la sociedad se perpetúa y existe realmente”. (Castoriadis, 2004: 38).

Este argumento contrapone totalmente las afirmaciones de que la sociedad, bajo los procesos globalizatorios y entre su proceso de individualización, niega y pretende desaparecer a la propia sociedad. Como si la sociedad en su conjunto dependiera de una sola dimensión económica.

En consecuencia, la sociedad en cualquier transformación que desarrolle durante la historia debe ser vislumbrada a través del pensamiento crítico, pero también debe ser percibida a través de tipos ideales con el propósito de perseguir la evidencia en la interpretación de sus fenómenos que manifieste, en este caso el proceso de individualización de las nuevas sociedades globales, deben ser observados desde la praxis revolucionaria de los individuos y comprendidos en el sentido de su acción.

Conclusión

La individualización es un producto de la mutación sociológica, por el cambio de valores que establece la democracia, y por las nuevas instituciones que genera la lógica del mercado.

Si bien es cierto, que todavía falta por discutir el tema de la relevancia y problemática que produce la individualización en la sociedad, y de la validez de las teorías con las que se explican este nuevo fenómeno, considero que las ciencias sociales, en el afán de categorizar y explicar los cambios que sufre la sociedad y los nuevos Sujetos individualistas; es responsabilidad de aquellos que se ocupan de las ciencias sociales con el compromiso de explicar, o por lo menos de entender, las nuevas estructuras que dan cohesión y sustento a la vida pública y privada de los individuos.

Además los referentes epistemológicos con los que analizaré, observaré y estudiaré el proceso de individualización en la sociedad global a través del uso de la teoría crítica y de las aportaciones de la obra de la dialéctica de lo concreto, me concederán mayor facilidad para comprender dicho fenómeno, pero además trataré de elevar el nivel de mi investigación, al primero ubicar al individuo en la historia, aproximarme a la dialéctica materialista y observar la praxis revolucionaria de los individuos materializada en los ciudadanos que persiguen sus bienes colectivos y privados. Así como poner en tela de juicio, aceptar o rechazar las teorías de quienes afirman que la sociedad en el rasgo de lo civil se encuentra por un proceso de individualización.

Bibliografía:

Castoriadis, Cornelius. (2004). Sujeto y Verdad en el mundo histórico social, Argentina: FCE.

Horkheimer, Max. (1974). Teoría Crítica, Buenos Aires: Amorrortu.

Kosik, Karel. (1984). La dialéctica de lo concreto, Buenos aires: Grijalbo.

Mardones J. M. y Ursúa N. (1983). Filosofía de las ciencias humanas y sociales: materiales para una fundamentación científica, Barcelona: Fontanarama.

Bibliografía complementaria:

Bauman, Zygmunt. (2005). Identidad, Buenos Aires: Losada.

Lipovetsky, Gilles, (2003). La era del vacío, Barcelona: Anagrama.

Posadas, Ruslan, (2010). Realidades Líquidas, conceptos zombis: el léxico de la política en la globalización: Alfer.

Beck, Ulrich, (2003). La individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias sociales y políticas, Barcelona: Paidós.

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