La Teoría Crítica frente al Positivismo Lógico

Por: Víctor Hugo López Llanos

Introducción:

En el presente trabajo se pretende reflexionar en torno a la teoría crítica, sus principales postulados y propuesta metodológica como crítica y confrontación al positivismo lógico. Para ello, se utilizarán diferentes textos que abordan y que ponen en tela de juicio los paradigmas metodológicos que dominan a las ciencias sociales, para comprender diversos fenómenos o acontecimientos que se desprenden de la realidad social, política y cultural. Para terminar con una conclusión sobre la reflexión alcanzada en estas breves páginas.

La teoría crítica que se construye en la escuela de Frankfurt, cuyos miembros y principales exponentes se encontraban inmersos dentro del pensamiento marxista, y quienes se comprometieron, desde esta teoría a desarrollar de una forma autentica y diferente sus ideas sobre el campo del saber científico hegemónico, predominante hasta ese entonces en gran parte de las ciencias sociales, sobre todo en particular en el campo de la sociología.

La teoría crítica pone en tela de juicio los paradigmas de la teoría tradicional. Esta última forma representa el tipo de teorización cientista guiada por los ideales de las ciencias naturales modernas y su prerrogativa de investigaciones libres de valoración y juicio que propone el positivismo lógico.

La escuela de Frankfurt cuyo uno de sus principales exponentes es el filósofo y sociólogo alemán Max Horkheimer definirá a la teoría como “un conjunto de preposiciones acerca de un campo de objetos relacionados unos con otros” (Horkheimer, 2003:23), en otras palabras, los objetos y los sujetos que conforman a la sociedad están constituidos bajo el carácter de la socialización, por lo tanto, deben ser analizados e interpretados bajo su contexto histórico-social.

En consecuencia, los autores de la teoría critica, aprueban y retoman a la teoría materialista de la historia como un marco de referencia para sus interpretaciones teoréticas. A partir de esta lógica metodológica, la teoría crítica identificará y criticará diferentes mecanismos, estructuras y diversas relaciones en el campo de saber social, político, económico, filosófico y cultural. Por lo que “la teoría crítica hace referencia a un concepto general que incluye una variedad de proyectos pos-realistas y pos-positivistas dentro y fuera de la tradición marxista” (Frankenberg, 2011: 69).

El carácter critico que proclama esta teoría, significará, y en cierta manera vendrá a revolucionar el paradigma científico predominante en las ciencias sociales, sobre todo pondrá en tela de juicio los mecanismos utilizados por el positivismo lógico-deductivo. El carácter crítico significará “una postura opuesta al mainstream, a gran parte del discurso positivista en las diversas ciencias, con base a un nuevo marco analítico y un nuevo vocabulario”. (Frankenberg, 2011: 69).

Según los ideólogos de la teoría crítica, la ciencia no debe ser un ejercicio que excluya a la sociedad, pues la ciencia tiene un valor fundamental que debe cumplir con un propósito y un sentido, debe de tener el carácter de la inclusión, de la conciencia y de la praxis histórica concreta.

En otras palabras, la ciencia para la teoría crítica debe ser capaz de emplear un lenguaje que tenga la facultad de ser entendido por los diferentes estratos de la sociedad con el propósito de generar conciencia, pero que sobre todo permita un saber que desarrolle la crítica de los modelos dominantes y junto con ello la transformación del orden social existente.

Según Horkheimer, la ciencia es un cierto universo de preposiciones que surge de modo constante de la actividad teórica, y cuyo orden sistemático un cierto universo de objetos que alcanza su determinación” (Horkheimer, 2003:29). Por lo tanto, el sistema teórico debe de existir una armonía excluyendo la contradicción y sus componentes superfluos. Sin embargo, esta forma teórica del saber predominante, según este autor, es tendencialmente al análisis meramente matemático utilizado por las ciencias naturales y dominantemente en las ciencias sociales. Esta lógica hace que las ciencias sean subordinadas a los valores del mercado, produciendo saberes a merced de las necesidades mercantiles operativas.

Horkheimer mencionará que los empiristas sirven como punto de apoyo para los teóricos, ya que este podrá hacer una mejor clasificación de su problema u objeto de estudio, pero sobre todo pondrá en evidencia las problemáticas que se observará a partir del aparato crítico. Por lo tanto, “el conocimiento son determinaciones que no solamente se reducen a elementos lógicos, sino que pueden ser comprendidos en su ligazón con procesos sociales reales” (Horkheimer, 2003:56).

Desde esta perspectiva, la teoría crítica se opondrá al positivismo lógico del círculo de Viena en dos planos fundamentales:

  • En el plano de lo social, ya que la ciencia depende de la orientación fundamental sobre la investigación que deviene de los asuntos de lo social.
  • Y del plano teórico-cognitivo, la teoría crítica denunciará la separación absoluta que presenta el positivismo entre el sujeto que conoce y el objeto conocido. Es decir “que mientras menos se meta el investigador en lo investigado, gracias al método, más objetiva y verdadera es la investigación” (Osorio, 2007: 106).

De esta manera, se pierde la esencia del sujeto como constructor de su realidad, ya que se absolutizan los hechos mediante los rasgos lógicos, por lo tanto, el paradigma positivista hace que la ciencia pierda su carácter transformador y su función social. En este sentido “los resultados positivos del trabajo científico son un factor de auto-conservación y reproducción permanente del orden establecido” (Osorio, 2007: 106).

Como lo hemos mencionado, en contraparte al positivismo, la teoría crítica busca la transformación del orden social a través de un proceso de humanización que se fundamente en la razón, para ello, la teoría crítica entiende a la razón “como las determinaciones conceptuales del entendimiento” (Horkheimer, 2003:56), a través de la reflexión filosófica.

La teoría crítica aspira a la compresión de la situación histórica-cultural de la sociedad como fuerza transformadora a partir de la desmesura de las contradicciones sociales y luchas de clase.

En contraparte, los ideólogos del positivismo estarán en desacuerdo con esta postura, pues la esencia metodológica de las ciencias es restringir la noción del sentido, de las intuiciones y de la subjetividad de las preposiciones, pues estas categorías al no implicar la verificabilidad de los fenómenos a partir del ejercicio lógico, la ciencia perderá su carácter objetivo, por el rasgo de la relatividad y saberes comunes. Además el positivismo abogará por la no transformación del orden social, sino por la compresión y entendimiento de los sucesos acontecidos en un margen de tiempo.

Por lo tanto, el sentido de la ciencia es la verificación lógica de los fenómenos sociales, así como la comprensión de la cosa que confecciona las relaciones a través del lenguaje. En este sentido el positivismo establecerá que el lenguaje que la ciencia utilizará debe de tener el mismo rigor lógico que explique la realidad social, pero que sobre todo, tenga la capacidad de ser comprobado. Pues si está resguarda la contradicción entre realidad y hipótesis, entonces el concepto y la teoría debe ser rechazada.

“La posibilidad de verificación no se base en ninguna verdad experimental, en una ley natural o en cualquier otro proposición general verdadera; es determinada únicamente por nuestras definiciones, por las reglas fijas para nuestro lenguaje o que podemos fijar arbitrariamente en cualquier momento. Todas estas reglas apuntan, en último término, a definiciones ostensivas… y, a través del ellas, la verificabilidad está ligada a la experiencia” (Diánoia, 1961: 217).

Sobre la experiencia que abogará el positivismo lógico la depositará en la experimentación y en la práctica social, mientras que la teoría crítica la focalizará en la historia. Por lo tanto, la historia es aquella disciplina que confeccionará el pensamiento crítico que tendrá como desafío no sólo explicar y comprender, sino ayudar a las necesidades de la comunidad, pero sobre todo perseguir el ideal de la justicia.

El pensamiento crítico debe estar supeditado bajo el carácter de la libertad que sólo se conseguirá bajo la representación de la praxis y la teoría. Pues en ambos elementos podremos determinar y examinar a la totalidad como característica principal de la actividad del pensar.

La actividad de pensar genera en el sujeto la capacidad de aceptar su condición material en relación con su historia, pero sobre todo detona las herramientas necesarias para generar un estado de justicia entre los individuos, es otras palabras la esencia del pensamiento es la transformación radical y constante del orden social a través de la praxis, de la conciencia histórica y de los saberes científico y comunes.

Por otro lado, no podemos considerar al positivismo bajo la óptica de la teoría crítica como un tipo de pensamiento científico adherente a la naturaleza burguesa, de hecho el positivismo ha sido utilizado por el mercado como la herramienta para generar conocimiento pragmático, aplicable hacía ciertas demandas que produce el capital. Por ejemplo: La sociología, la ciencia política, la antropología y la psicología social han sido ocupadas, bajo la utilización de estos paradigmas, para generar análisis del mercado y generar diversa información que permita el consumo de diferentes productos mercantiles, de propaganda electoral o de cualquier otra índole que satisfaga la oferta y la demanda.

De manera que el pensamiento crítico tiene como objetivo confrontar el pensamiento burgués, a partir de diferentes esquemas de entendimiento, teniendo como base fundamental el proceso histórico concreto y la conciencia activa de los individuos. De manera que la teoría critica, además de significar una postura alterna para la producción de conocimiento científico social, también es una teoría que proclama la emancipación del paradigma científico dominante, y en ese sentido, la teoría crítica es revolucionaria para el pensamiento y los saberes.

Conclusión:

En este pequeño texto hemos tratado de abordar de manera reflexiva la confrontación constante que existe entre el positivismo lógico y la teoría critica.

Como mencionamos párrafos anteriores, la teoría crítica de la escuela de Frankfurt viene a generar para el pensamiento científico social una contribución epistemológica que permite la comprensión de las ciencias sociales, a partir de un esquema alternativo, que no sólo propone describir y analizar diversos fenómenos sociales, sino que además posibilita la comprensión y el entendimiento de las diferentes estructuras que confeccionan la sociabilización de los individuos. Por ejemplo: la economía, la política, la cultura, la ética, la religión, las leyes. Teniendo como plataforma principal el sentido de la praxis y la experiencia de la historia.

En este sentido, considero que la teoría critica, en contraparte del positivismo lógico, logra unir tres elementos fundamentales para la ciencia social: la construcción de una técnica que permita desarrollar análisis que incite a la comprensión del fenómeno, la valorización de la ciencia como un constructo histórico, y por último, la ciencia como aquella disciplina generador del cambio y orden social.

Si bien es cierto que la teoría critica tiene diferentes deficiencias epistemológicas sobre la producción del saber, considero que la importancia de conocer esta propuesta es de suma importancia ya que sensibiliza al científico social con la sociedad, fungiendo como un elemento más de la transformación del orden establecido, pero sobre todo, asimilándose junto con demás actores como el motor fundamental para generar una mejor calidad de vida entre los individuos a través del ejercicio del aparato crítico y de la contribución hacia la conformación de más y mejor conocimiento.

Bibliografía:

Gustavo Leyva. (2012) “Teoría Crítica: El indisoluble vínculo entre la teoría social y la crítica normativa inmanente” en Enrique de la Garza Toledo y Gustavo Leyva: Tratado de Metodología de las Ciencias Sociales: Perspectivas actuales, Fondo de Cultura Económica, México.

Horkheimer, Max (2003), La teoría crítica, México: Amorrortu.

Osorio, Nestor (2007), La teoría crítica de la sociedad de la escuela de Frankfurt: Algunos presupuestos teórico-críticos, Nueva Granada: Departamento de humanidades, Pontifica Universidad Javeriana.

Frankenberg, Günter (2011), Teoría Crítica: Buenos Aires: UBA.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s